Liderazgo e innovación





Es habitual la confusión de querer tener una cultura innovadora solamente adquiriendo talento creativo, haciendo ceremonias y Kick-Koff muy alocado e incluso a veces, encerrándose en sesiones de brainstorming que más que tormentas son tsunamis de ideas alocadas. Todas estas acciones son adecuadas pero falta el elemento clave que es el estilo de liderazgo. Sin líderes con vocación de cambio y que se enfoquen a crear novedades nunca tendremos la verdadera cultura innovadora. La innovación es una actitud directiva como elemento a priori, y fundamentalmente un impulso a que se produzca el cambio que implique la innovación.

Innovar no se compra solo con talento, tiempos y metodologías sino que necesita de la voluntad directiva de querer cambiar en este momento que se necesita más el cambio de la innovación que el de la regeneración. A pasados imposibles, las empresas adolecen de líderes innovadores. Como expresa ARTHUR C. CLARKE “La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, hacia lo imposible”. Lo imposible es una etiqueta que ponemos a la realidad para saber cuál es nuestro límite, pues al ser humano le gustan los límites, las fronteras, lo que no se puede hacer para simplificar su propia realidad.

En muchas ocasiones me preguntaban los Directores Generales que cómo se obtiene más innovación en su empresa y yo siempre les hago la misma pregunta tántrica ¿Cuándo fue la última vez que fue tu primera vez en algo? La innovación empresarial empieza por la actividad real del cambio del directivo. Si él no está abierto al aprendizaje, al cambio y sus zonas de confort mentales son muy amplias, “Houston tenemos un problema”. Siempre utilizo conceptos leonardinos que determinan la actitud innovadora de un líder, y creo firmemente que estos conceptos son claros a la hora de configurar una cultura innovadora en las Empresas. A veces, el líder tiene estas características pero no tanto las Empresas, pero en ese caso cruzado es pertinente contratar el talento creativo, crear grupos creativos e insistir en brainstorming focalizados. Yo suelo reunir estas características en seis expresiones que intento buscar en la trayectoria de los líderes.

  1. Pasión por aprender
    La innovación surge desde la convicción de lo vital que es aprender. El que se cree que sabe o tiene la falsa de seguridad de la sabiduría se equivoca. La humildad y la duda son los mejores consejeros para un líder innovador. Pero como decía LEONARDO DA VINCI “Quien de verdad sabe de que habla, no encuentra razones para levantar la voz”. Aprendizaje “everytime and everywhere” es una actitud de cambio, de aprender del entorno, de lo que te sucede y al final saber ser curioso para que te sorprenda la realidad. Saber para hacer que implica hacer para saber, este es el bucle prodigioso del directivo que innova.

  2. El error como aprendizaje
    El hacer implícita la posibilidad de equivocarte, por tanto el error es una parte lógica de tu aprendizaje. Vivir el error como una experiencia implica estar orientado a innovar. No existe sólo causas para aclarar el error sino también hay efectos de los cuales tenemos que aprender. El error debe aceptarse como parte de la vida misma, lo que no podemos pensar es que no se aprendió. Un error sin aprendizaje es una oportunidad perdida para la innovación. Innovar es el último eslabón de muchos errores reflexionados.

  3. Ser amigo de lo ambiguo
    Saber convivir con lo ambiguo y tener tolerancia a la incertidumbre son partes de la vida de un directivo innovador. El “sfumato leonardino” se refiere a la capacidad de resistencia frente a la falta de claridad de lo que hay que hacer. Si el directivo persigue ante todo seguridades seguidores incuestionables esto no será posible en momentos de plena innovación. Innovar implica perseverar estando en lo ambiguo, lo cual debe tratarse desde la amistad a lo incierto y no desde el recelo a lo incontrolable. El mundo es complejo y lo simplificamos para entenderlo como decía ROLAND BRATHES, y es verdad la seguridad es una frontera para entender la realidad.

  4. Sin horas de trabajo no surge el arte
    La innovación necesita del sudor de la camiseta de los que innovan. Nadie crea una nueva idea, enfoque u obra de arte sin un continuo trabajo previo. Solemos equivocarnos buscando que las ideas nuevas surgen ex-novo del magma original y más bien surge de la fotosíntesis del trabajo diario con otras ideas. El directivo que impulsa la innovación debe saber lo importante que es el trabajo continuo, los errores, los aprendizajes y el denodado esfuerzo para ser creativo. La sabiduría necesita del trabajo continuo, como decía LEONARDO DA VINCI “Adquiere en tu juventud lo que disminuirá el daño de tu vejez, si el bien de mayor es la sabiduría trabájala desde muy joven”

  5. Equilibrio personal/profesional
    La innovación necesita de un líder equilibrado, que haga bien su balance personal y profesional y establezca con adecuada conciliación entre ambos mundos. La innovación se facilita por la neuroplasticidad de nuestro cerebro, que según la neurociencia, surge fruto del ocio mental. Pensar siempre en lo mismo y atosigarse en proyectos rutinarios origina desequilibrios no creativos. No es cuestión de horas de trabajo sino de reflexión continua y de cuestionarse toda realidad. Equilibrar permite poner a funcionar al inconsciente creador de ideas conscientes y hacer emerger momentos creativos. El inconsciente es una fábrica de innovaciones. El directivo innovador requiere del equilibrio personal y profesional y debe huir de adicciones tóxicas tras el trabajo.

  6. Todo esto conectado
    La oportunidad de vivir profesionalmente una realidad debe basarse en la importancia de sus interrelaciones. Todo está conectado y es importante pensar en ideas diferentes que nosotros podemos conectar. La innovación no implica sólo generar ideas que surge desde lo abstracto, sino que surge de conectar de forma original las ideas preestablecidas. La conexión no sólo de ideas, sino de sentimientos distintos con emociones diferentes y con diversos conocimientos. Ya decía LEONARDO DA VINCI “Todo conocimiento comienza por los sentimientos”. Como vemos la innovación empresarial busca líderes que aprendan de sus errores, que actúe en la ambigüedad durante mucho tiempo, y que estén equilibrados para comprender la realidad como una red. Innovar empieza por alguien que desde la Dirección innova en su vida, no sólo hay que creer en la innovación sino innovarte tú continuamente. Y para acabar un pensamiento del TAO que tanto me sirve para abrir las mentes a directivos encerrados en su juguete llamado cuentas de resultados. Nos dice el Tao que el pensamiento debe evolucionar de ver un mundo como blanco ó negro a un mundo que se vea el blanco y el negro. No hay innovación sin la integración que implica las “y”. Buscar realidades nuevas implica evitar fronteras y decisiones dicotómicas. Y por qué no, ser un directivo eficaz e innovador a la vez como era nuestro añorado Steve Jobs. Por si acaso yo ya me dedico a la contabilidad creativa o a la creatividad contable ¿o ambas?

Javier Cantera, Presidente Grupo Blc
Recursos Humanos RRHH Digital