Día Mundial para la Prevención del Suicidio: El grupo de profesionales de la Psicología de Emergencias del COPIB ha atendido 127 casos relacionados con suicidios en las Islas en menos de dos años

Publicado el 10 de Septiembre de 2019

El Grupo de Intervención de Emergencias, Crisis y Catástrofes (GIPEC IB) del Col·legi Oficial de Psicologia de les Illes Balears (COPIB) ha sido activado en 127 ocasiones por el Servicio de Emergencias de las Illes Balears 112 para atender casos relacionados con suicidios en la comunidad autónoma, en el período 2018-2019. Del total de intervenciones realizadas, 63 fueron suicidios consumados (16 mujeres y 47 hombres) y 66 tentativas (27 mujeres y 36 hombres). Por islas, Mallorca concentra el mayor número de activaciones del servicio por este motivo con 101 intervenciones, seguido de Ibiza, 18; Menorca, 7 y Formentera, 1.

El COPIB hace públicos estos datos coincidiendo mañana martes 10 de septiembre con la conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que con el lema “Yo también soy vulnerable” pretende visibilizar y concienciar a la población sobre la dimensión y los riesgos de este grave problema de salud pública.

Según los últimos datos publicados por el INE y registrados por el Observatorio del Suicidio balear, el suicidio es la primera causa de muerte no natural en las comunidad autónoma, con 103 casos en 2017, y ello queda reflejado en el índice de activación del servicio que ofrece el Colegio, a través de un convenio de colaboración con la Dirección General de Emergencias de la Conselleria de Administraciones Públicas y Modernización del Govern de les Illes Balears.

Un análisis detallado de los casos en los que el GIPEC IB ha sido activado en estos años revela que la tasa de suicidio es más elevada en los hombres que en las mujeres (83 y 44 casos respectivamente). Asimismo, destaca el hecho de que la consumación de la ideación suicida también es tres veces superior en la población masculina, mientras que en la población femenina el número de tentativas supera al de suicidios consumados (27 tentativas frente a 16 suicidios consumados).

Respecto a la franja de edad con mayor incidencia suicidios, el 71% de las intervenciones realizadas (91 casos) estaban relacionadas con grupos de edades comprendidos entre los 18 y los 50 años.

Aunque tradicionalmente las mayores tasas de suicidio se han registrado entre los varones de edad avanzada, desde el COPIB recuerdan que las tasas entre adolescentes y jóvenes han experimentado un aumento alarmante en los últimos tiempos, tal y como confirman las intervenciones realizadas por el GIPEC (49 de las activaciones estaban relacionadas con personas menores y jóvenes de hasta 30 años). En estos casos, el deseo de morir surge como respuesta a una crisis vital, sin necesidad de que exista un problema de salud mental de base contrariamente a lo que se puede pensar. “Todos somos vulnerables, porque como seres humanos todos somos sensibles al sufrimiento psicológico”, destacan.

Ante estas cifras, los profesionales de la Psicología de las Illes defienden la necesidad de colaborar y coordinar los recursos que existen para favorecer el desarrollo de políticas orientadas a la prevención de la conducta suicida en colectivos vulnerables, apostando por una mayor formación de los profesionales de la salud en la detección, manejo inicial de las personas con riesgo suicida y su derivación a los servicios especializados. Asimismo insiste en la necesidad de mejorar la intervención en el ámbito sanitario, dotando de profesionales de la psicología al servicio de atención primaria para que puedan atender las necesidades inmediatas de las personas que puedan acudir buscando ayuda a ese nivel, y sobre todo trabajar en la sensibilización ciudadana, para erradicar tabús y destruir falsos mitos que existen entorno al suicidio.

Desde el COPIB insisten en que detrás de cada persona con ideas suicidas se encuentra un dolor psicológico profundo que le lleva a pensar que quitarse la vida es el único recurso que le queda. “El silencio, ocultar el suicidio, contribuye a que persista el estigma e impide que las personas que sufren directa o indirectamente sus consecuencias verbalicen sus sentimientos y puedan recibir la atención adecuada”.

Por último, recuerdan el trabajo fundamental de los profesionales de la Psicología de Emergencias tanto en el momento en que se produce una tentativa o se consuma un suicidio, como en la postintervención, realizando un seguimiento de las personas que han intentado quitarse la vida y en el peor de los casos, el de los familiares que han perdido a un ser querido por este motivo. “Detrás de cada individuo que se suicida queda un extenso entorno de familiares y amigos cuyo duelo se ve agudizado por las características que lleva esta muerte, donde la culpa, el estigma y la incomprensión del entorno hace más difícil el proceso. Los allegados requieren una atención y una escucha activa especial para poder afrontar ese dolor, trabajando el perdón”, concluyen.

GIPEC IB

Coordinado por la vocal de Emergencias del COPIB, Antònia Ramis, actualmente el GIPEC IB 112 está integrado por un total de 43 psicólogos/as voluntarios/as: 22 profesionales trabajan en Mallorca, 10 en Menorca, 8 en Ibiza y 3 en Formentera.

Los casos de emergencias en los que fue requerida la intervención específica de los profesionales de la psicología no han dejado de aumentar desde que el Grupo de Intervención Psicológica en emergencias y catástrofes de las Islas Baleares, GIPEC-IB 112, comenzó a trabajar en 1998 en el asesoramiento y gestión de las emergencias extraordinarias y cotidianas en el ámbito de la comunidad autónoma, ofreciendo el apoyo y el acompañamiento psicológicos necesarios para favorecer el restablecimiento de las personas afectadas. Junto con el suicidio, las incidencias relacionadas con accidentes, muertes súbitas de adultos, jóvenes y menores y homicidios son las causas más significativas que precisan del servicio profesional de apoyo psicológico.